
Ahora ya da igual, la perfección es sólo un estado imaginario del alma. Pero es tan fácil creerse algunas mentiras. Pasé los peores momentos, ésos en los que a cada segundo, cada pregunta, cada beso rechazado por una y mil excusas y nunca la misma, me quedaba esperando algo así como “tenemos que hablar”. Es dolor lo que uno siente cuando está convencido de que la otra persona quiere decirle algo y no se atreve a hacerlo, o no sabe cómo, o simplemente espera a que se le pase y opta por callar algo que difícilmente llegará a su fin antes que un abandono tardío, como quien alarga el verano hasta abril y cuando se da cuenta padece una pulmonía atróz.
Ahora estoy bien, ya no espero una llamada suya, ya no veo su cara en la de todos los demás, mis sueños ya no tienen dueño y puedo oler su perfume en el cuello de otro sin sentir un agonizante respiro ante lo que nunca se transformará en lo que no es, en lo que fue y no quisiste que dejara de ser.
Ahora sólo falta atajar la memoria, eliminarla, estrangularla y mearse encima de ella mientras te pide clemencia, sólo falta eso, lo más difícil, lo imposible.
Ahora ya no es ayer y yo estoy bien, pero ayer nunca será mañana y, de momento, cuando estoy solo y nadie me puede escuchar, todavía reconozco que duele.
Nunca te pedí eternidad, o si lo hice fue en un momento de embriaguez sentimental para el que nunca estuvimos preparados. Sólo nos dijimos, muchas veces aunque por lo visto no suficientes, que nunca iba a durar más de lo que tuviera que durar, que si hay leche y tomas otras cosas para beber la leche acaba agriándose en la nevera.y son nuevos días..ahora las cosas son diferentes..me siento bien..ahora el pasado quedó en el pasado…ahora es mi tiempo..mi futuro.
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